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La Procesión de la Santa Sangre, patrimonio inmaterial belga

Bélgica es un país con muchas tradiciones ancestrales y medievales. No hace mucho os hablé de los Krakelingen y los Tonnekensbrand, rituales marcados por la presencia del pan, vino, peces y fuego, fiesta que se celebra habitualmente en febrero. En mayo es en Brujas donde se celebra otra de esas fiestas tradicionales que ha sido catalogada por la Unesco como patrimonio de la Humanidad, en este caso, inmaterial, por supuesto: se trata de la Procesión de la Santa Sangre.

Brujas cuenta entre sus reliquias con unas gotas de la que dicen es la sangre de Cristo, tomada en su día por José de Arimatea, y llevada desde Jerusalén por Thierry de Alsacia en el transcurso de las Cruzadas a Tierra Santa allá por el siglo XI. Investigaciones posteriores han datado, no obstante, esta reliquia como del siglo XIII, probablemente traída de Constantinopla en la toma de la ciudad en el año 1210.

Estas gotas de Cristo, guardadas en un frasco de cristal de roca de gran valor por su antigüedad, se conserva en la bellísima Basilica de la Santa Sangre, una pequeña capilla que está en la segunda planta de una iglesia construida sobre unos restos románicos en el mismo centro de la ciudad, en la plaza Burg.

La procesión de la Santa Sangre se celebra el día de la Ascensión de Cristo, cuarenta días después del Domingo de Resurrección, por lo que generalmente, siempre cae en Mayo.

Es una peculiar procesión en la que, evidentemente, el elemento principal es ese pequeño relicario con las gotas de sangre, el cual se procesiona por las principales calles de la ciudad en un pequeño trono. Sin embargo, la procesión conlleva un ritual y un acompañamiento que lo hacen muy peculiar.

En ella se representan diferentes escenas bíblicas del Antiguo y Nuevo Testamento, como la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, a Moisés y los Diez Mandamientos. Tras ellos también se hacen desfiles medievales en los que los participantes van ataviados con ropas de épocas, representando a diferentes personajes de todos los estamentos sociales de la época. También le acompañan los personajes relacionados con las Cruzadas, y por el último, el trono en el que va la Santa Sangre.

Las más importantes personalidades de la ciudad, cofrades de la Noble Hermandad de la Santa Sangre (tradición que se va pasando de padres a hijos y de generación en generación), bandas de música y hasta 1.700 participantes, desfilan en una procesión que cada año atrae a más gente a la ciudad, en torno a cuarenta y cinco mil personas.

LA PROCESIÓN DE LA SANTA SANGRE

Foto de Carolus