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El Puente de Brooklyn, propuesto para Patrimonio de la Unesco

Estados Unidos cuenta con 23 lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, pero de ellos, tan sólo hay un monumento neoyorquino, la famosa Estatua de la Libertad. No obstante, lo cierto es que en Nueva York hay lugares y monumentos que podrían ser más que dignos candidatos a formar parte de esta lista como es el caso del puente de Brooklyn, que aunque no es Patrimonio de la Humanidad, está inscrito en la lista de la primera etapa, como bien cultural, desde 2017.

Esta lista es la primera etapa para cualquier futura candidatura. Así, estar en ella ya es un reconocimiento absoluto de la belleza e importancia de este emblemático puente; y es que no podemos negar que el Brooklyn Bridge es uno de los iconos absolutos de Nueva York. Un lugar que todo el mundo quiere fotografiar y que aparece en millones de postales.

Un puente con historia

El puente de Brooklyn es el encargado de unir los distritos de Manhattan y Brooklyn, dos de los distritos más importantes de la ciudad. Se trata de un enorme puente colgante con una silueta de lo más particular. Una gran mole de acero que cuelga sobre el East River.

La importancia del puente no reside únicamente en su estructura o en su funcionalidad: lo cierto es que el puente de Brooklyn es todo un símbolo que marcaría un hito en la historia. Sí, fue la primera vez que se usó el acero en este tipo de ingenierías. Además, también fue durante décadas el puente colgante más largo del mundo, y no por los pelos, ni mucho menos. En el momento de su construcción, el puente de Brooklyn era un 50% más largo que ningún otro puente construido anteriormente.

Este colosal puente, que siempre está repleto de curiosos turistas para sacar la típica foto, tardó 13 años en finalizarse. Si nos interesan datos económicos, podemos decir que costó unos 15 millones de dólares, algo que duplicaba el presupuesto inicial, pero ya se sabe que con estas obras siempre hay imprevistos.

Se inauguró en mayo de 1883 y en su primer día, cruzaron sus vías más de 1.800 vehículos y 150.000 personas.

El precioso puente colgante de Brooklyn

Aunque su historia nos gusta, más nos gusta el puente en sí. Cuenta con un evidente estilo arquitectónico neogótico. No es de extrañar, pues Nueva York cuenta con muchos edificios y monumentos de este estilo, muy de moda por esa época.

El puente está sustentado por grandes cables de acero. Cada cable cuenta con una longitud de 1.825 metros, un ancho de 26 metros y una luz de 486,3 metros. Sin duda, una obra de ingeniería que supuso todo un reto para aquella época.

Un buen punto para conocer Nueva York

Además del puente en sí, visitar este monumento permite a los turistas poder acceder a otros atractivos cercanos. Por ejemplo, muy cerca está el Brooklyn Bridge Park, un enorme parque para pasear en el que se celebran numerosos eventos durante el año.

También puedes visitar el Museo de Artes de Brooklyn, que cuenta con un sinfín de maravillas que van desde el Antiguo Egipto hasta el arte más contemporáneo. Asimismo, también sería interesante la visita al Brooklyn Botanic Garden, uno de los mejores lugares para deleitarse con sorprendente y exótica vegetación de todas las partes del mundo.

Hay que recordar que desde los años 80 se decidió iluminar este puente por la noche, por lo que no podemos dejar de visitarlo cuando cae el sol. Además, si pasamos la Navidad en Nueva York, también podremos disfrutar de una iluminación diferente, tanto en el puente como en uno de los barrios de Brooklyn, el Dyker Heights, conocido por ofrecer uno de los espectáculos de Navidad más impresionantes. Sí, las típicas casas decoradas que compiten entre ellas en esas fechas tan señaladas.